Ver más allá de las apariencias y captar valores.

La Inteligencia Espiritual, te permite ver más allá.

Hola!!
Un gran filósofo llamado Aristóteles, hace mucho tiempo, dió a conocer un ” mundo” totalmente ignorado para las personas de su tiempo, lo llamó Metafísica. 
Metafísica, decía él, llamo a todo ese , “mundo” que está más allá de la física, más allá de la naturaleza.
Ese mundo es captado solo por las personas porque tienen un instrumento cognoscitivo que les permite acceder a ese ” lugar”, ese instrumento es un tipo de inteligencia que abstrae, es decir, se posa sobre algo concreto, lo capta y luego se queda solo con ” su alma”, es decir , con su esencia. La esencia es aquello que hace que una cosa sea eso y no otra cosa.
Esta capacidad en la persona humana es única.
Cuando hablamos de Inteligencia Espiritual, esta capacidad cognoscitiva que poseemos nos permite “ver” más allá de las apariencias y captar valores. 
De esta forma podemos ajustar conductas, evaluar conductas, valorar conductas. Es decir, podemos decir, que en la inteligencia espiritual habita la ética, o la persona que posee una inteligencia espiritual desarrollada posee un gran respeto por los valores.
De allí que es capaz de trascender y trascenderse, porque su vida no está atada a objetos concretos, sino que está orientada por valores.
De allí se deriva que sea una persona muy espiritual.

Lic. José Miguel Toro

República Argentina

Una flor efímera, la flor del cactus.

Flor de cactus

La vida del hombre es corta, es una oportunidad que tenemos de florecer donde cultural y socialmente hemos sido plantados.
En esa vida ,corta, estamos llamados a florecer, casi diríamos, obligados a florecer. 
Pero ese florecer, al igual que la flor del cactus, lleva tiempo. Un tiempo en el cual conviven las alegrías y las tristezas, pero ello no justifica el no florecimiento, porque ello implica, que la oportunidad que se nos dió, debe ser cargada de sentido, de lo contrario, los diversos niveles de ética que le podamos incorporar a nuestro comportamiento, no tendría sentido. 
Estamos llamados, más bien, obligados a dar sentido a nuestros actos, para que los mismos puedan ser valorados como edificantes para los demás y al igual que la flor del cactus, permitir a los demás disfrutar de la belleza de nuestros frutos conductuales. 
Seamos significativos para los demás. 


Lic. José Miguel Toro
República Argentina