Una flor efímera, la flor del cactus.

Flor de cactus

La vida del hombre es corta, es una oportunidad que tenemos de florecer donde cultural y socialmente hemos sido plantados.
En esa vida ,corta, estamos llamados a florecer, casi diríamos, obligados a florecer. 
Pero ese florecer, al igual que la flor del cactus, lleva tiempo. Un tiempo en el cual conviven las alegrías y las tristezas, pero ello no justifica el no florecimiento, porque ello implica, que la oportunidad que se nos dió, debe ser cargada de sentido, de lo contrario, los diversos niveles de ética que le podamos incorporar a nuestro comportamiento, no tendría sentido. 
Estamos llamados, más bien, obligados a dar sentido a nuestros actos, para que los mismos puedan ser valorados como edificantes para los demás y al igual que la flor del cactus, permitir a los demás disfrutar de la belleza de nuestros frutos conductuales. 
Seamos significativos para los demás. 


Lic. José Miguel Toro
República Argentina

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